Terapia EMDR: qué es, cómo funciona, para qué sirve y para quién está indicada
- Ana Isabel Benedicto Ortiz

- 24 may
- 10 min de lectura
La terapia EMDR es uno de los enfoques psicológicos más utilizados actualmente para trabajar trauma psicológico, experiencias adversas y recuerdos dolorosos.
Quizás hayas oído hablar de EMDR y tengas dudas sobre si este tipo de terapia es para ti. En este artículo te explicamos en qué consiste EMDR, cómo es una sesión y qué puedes esperar del proceso.
1. Qué es la terapia EMDR
La terapia EMDR (Eye Movement Desensitization and Reprocessing, o en español “Desensibilización y Reprocesamiento por Movimientos Oculares”) es un enfoque psicoterapéutico desarrollado por Francine Shapiro a finales de los años 80 y se trata de uno de los enfoques terapéuticos más respaldados por la evidencia científica para el tratamiento del trauma psicológico.
La Organización Mundial de la Salud (OMS), la Asociación Americana de Psicología (APA) y el Instituto Nacional para la Excelencia en Salud del Reino Unido (NICE: National Institute for Health and Care Excellence) reconocen la terapia EMDR como tratamiento de primera línea para el Trastorno de Estrés Postraumático. Se trata de una terapia especialmente reconocida por su eficacia en el tratamiento del trauma psicológico, pero también se utiliza en el tratamiento de dolor crónico y trastornos psicosomáticos, ansiedad y depresión, fobias, trastornos de la conducta alimentaria, Trastorno Límite de Personalidad y duelo, entre otros problemas.
La perspectiva del modelo de terapia EMDR pone el foco en cómo algunas experiencias difíciles pueden superar la capacidad de afrontamiento de la persona, quedando almacenadas de forma disfuncional en el cerebro y el Sistema Nervioso.
Esto lleva a que, aunque la situación difícil haya terminado, el organismo sigue reaccionando como si el peligro continuara presente, además de afectar a la forma en que nos relacionamos con nosotros mismos y con los demás.
Por esto, muchas personas pueden experimentar síntomas como:
-Síntomas físicos y psicosomáticos relacionados con el estrés.
-Bloqueo emocional.
-Ansiedad intensa.
-Hiperactivación y alerta constante.
-Tristeza profunda.
-Baja autoestima.
-Ansiedad social, inseguridad en las relaciones sociales.
-Miedo ante situaciones en las que no hay peligro.
-Reacciones desproporcionadas.

La terapia EMDR busca ayudar al cerebro a procesar esas experiencias para que dejen de generar activación traumática y sanar los síntomas.
Una de las principales ventajas de EMDR respecto a otras técnicas de trabajo con trauma, es que no es necesario que la persona hable del evento traumático si no se siente preparada ni reviva las experiencias traumáticas; sino que a través de EMDR nos centramos en construir recursos y seguridad para poder después ayudar al Sistema Nervioso a procesar el material traumático.
La terapia EMDR no borra recuerdos ni puede hacer que olvides el pasado, pero sí puede ayudarte a reprocesar esas experiencias para que no tengan que seguir doliendo en el presente.
2. Cómo funciona EMDR: base neurobiológica y qué ocurre en el cerebro
Para entender por qué funciona la terapia EMDR hay que entender primero qué ocurre en el cerebro cuando vivimos un trauma. Cuando una experiencia nos desborda, el Sistema Nervioso no puede procesarla de forma adecuada: el recuerdo queda almacenado de manera fragmentada, con toda la carga emocional, sensorial y cognitiva del momento original, sin integrarse en la memoria autobiográfica de forma coherente. Por este motivo, enfocamos el abordaje del proceso traumático con una perspectiva integrativa mente-cuerpo-emoción, concibiendo la salud de la persona de manera integral.
La terapia EMDR trabaja con lo que se conoce como Modelo de Procesamiento Adaptativo de la Información, que propone que el cerebro tiene una capacidad natural para integrar y procesar las experiencias del día a día. Pero algunas experiencias difíciles (o las circunstancias en que ocurren), son demasiado intensas para poder ser elaboradas de manera natural y bloquean el sistema de procesamiento, quedando la experiencia almacenada de manera desadaptativa en la memoria cognitiva, emocional y somática. A estas experiencias bloqueadas las conocemos como trauma.
EMDR y el cerebro
El trauma afecta especialmente a las estructuras cerebrales relacionadas con la supervivencia y la regulación emocional, como la amígdala, el hipocampo o la corteza prefrontal.
Cuando el Sistema Nervioso permanece en un estado de alerta traumática, la amígdala se sensibiliza y se puede activar con más facilidad, además de darse una reducción en el funcionamiento de áreas relacionadas con la toma de decisiones y la capacidad de pensar de manera racional.
Los diferentes componentes del abordaje de terapia EMDR, como la estabilización o la famosa estimulación bilateral (movimientos oculares, tapping o sonidos alternantes) promueven la reconexión entre las redes neuronales que almacenan el recuerdo traumático y las que contienen la información adaptativa que permitiría procesarlo, favorecen la neuroplasticidad sináptica y nos permiten reducir el impacto afectivo del trauma en mente-cuerpo-emoción.
Como describe Bessel Van der Kolk en su investigación sobre el impacto del trauma en el cerebro, las experiencias traumáticas no procesadas quedan almacenadas de una forma cualitativamente diferente al resto de los recuerdos, lo que explica por qué no basta con hablar de ellas para que dejen de doler.
La terapia EMDR favorece la integración de la memoria traumática dentro de redes de funcionamiento adaptativo y regulación emocional, favoreciendo una transformación profunda del significado del evento traumático.

3. Las 8 fases del protocolo EMDR
La terapia EMDR no consiste simplemente en mover los ojos mientras se piensa en un recuerdo. Una de las cosas que diferencia la terapia EMDR de otras aproximaciones es que sigue un protocolo estructurado y cuidadosamente diseñado de 8 fases. Aunque hay que valorar cada caso en concreto, por norma general no se puede empezar a procesar recuerdos difíciles desde la primera sesión: la preparación y la estabilización son una parte fundamental del trabajo, especialmente en personas con trauma complejo (TEPT-C).
Fase 1: Historia clínica y evaluación
Se recoge la historia de la persona, se identifican los recuerdos diana y se evalúa la estabilidad del Sistema Nevioso para sostener el proceso de trabajo con trauma. Aquí valoramos lo que necesita cada persona de manera individual y preparamos un plan de trabajo terapéutico.
Fase 2: Preparación y estabilización
Se establecen los recursos internos y estrategias de regulación que la persona necesita a nivel individual. Es una de las fases más importantes, especialmente en personas con trauma complejo o disociación.
Antes de procesar recuerdos traumáticos, es necesario que la persona tenga suficientes recursos de regulación emocional.
Durante esta etapa se trabajan herramientas para:
Poder regularse emocionalmente.
Recuperar sensación de seguridad.
Que haya una base de conexión mente-cuerpo-emoción.
Tener recursos para manejar emociones intensas.
Ampliar la ventana de tolerancia.
Fase 3: Evaluación del recuerdo traumático
Se identifican los elementos del recuerdo que se ha elegido para reprocesar, así como las posibles creencias negativas asociadas a la experiencia traumática (por ejemplo: “no soy suficiente”, “me van a rechazar”).
Fase 4: Desensibilización
Comenzamos el reprocesamiento del recuerdo traumático con estimulación bilateral. No es necesario revivir el trauma, sino que el procesamiento ocurre de manera progresiva y natural.
Durante esta fase pueden aparecer:
Recuerdos olvidados o que la persona no sabía que tenía.
Emociones.
Sensaciones físicas.
Nuevas asociaciones acerca de haber salido de la experiencia traumática.
Fase 5: Instalación
Una vez se ha integrado el recuerdo y ha desaparecido la perturbación asociada al trauma, se fortalecen creencias positivas más realistas y adaptativas.Por ejemplo:
“Ahora estoy segura”.
“Puedo protegerme”.
“No fue mi culpa”.
“Soy fuerte”.
Esta fase busca consolidar nuevas vivencias emocionales y cognitivas.
Fase 6: Escáner corporal
El trauma también queda almacenado en el cuerpo. Por eso, en EMDR se exploran posibles tensiones o activaciones físicas residuales. El objetivo es que el recuerdo pueda procesarse sin generar activación corporal intensa.
Fase 7: Cierre
Se cierra la sesión de forma segura y, si es necesario, se realiza algún ejercicio para que la persona se encuentre suficientemente regulada.
Fase 8: Reevaluación
Al inicio de la siguiente sesión se revisa cómo ha integrado la persona el procesamiento de la sesión anterior. En la siguiente sesión se revisa:
Cómo se encuentra la persona.
Qué cambios han aparecido.
Si el recuerdo sigue activando malestar.
Qué aspectos necesitan seguir trabajándose.
El proceso terapéutico se adapta continuamente según las necesidades de cada persona para asegurar que siga siendo 100% individualizado.
Este protocolo garantiza que el proceso sea seguro y que la persona nunca quede en un estado de activación intensa sin recursos para regularse. La fase de preparación, que a veces requiere varias sesiones es la base sobre la que se sostiene todo el trabajo posterior.
4. Cómo es una sesión de EMDR por dentro
Una de las preguntas más frecuentes antes de comenzar es cómo es una sesión de EMDR. Aunque la respuesta más honesta es que depende del momento del proceso terapéutico en el que te encuentres y de tu caso individual en concreto, hay algunas características frecuentes en las sesiones de EMDR.
No todas las sesiones implican reprocesamiento
Algo importante que conviene aclarar es que no todas las sesiones de EMDR consisten en reprocesar los eventos traumáticos. Especialmente al inicio del proceso, muchas sesiones se dedican a construir recursos para asentar la seguridad terapéutica. Cada Sistema Nervioso procesa a su ritmo y lo que buscamos es un cambio interno más experiencial que exclusivamente cognitivo.
Para que puedas entenderlo mejor, quizás al inicio del procesamiento puedes venir de sentir sensación de indefensión o miedo al rechazo, y que al terminar de reprocesar una experiencia sientas mayor sensación de seguridad en ti misma y sensación de calma.
También buscamos reconstruir las creencias asociadas al trauma psicológico: Por ejemplo:
“Fue mi culpa” puede transformarse en “hice lo que pude”.
“Estoy indefenso” puede convertirse en “soy capaz de protegerme”.
Es frecuente que después de una sesión de EMDR, la persona se pueda sentir más cansada y que los días siguientes se siga asentando lo que has trabajado en la sesión terapia.
A medida que avanza la terapia, puedes experimentar:
Mayor regulación emocional.
Menos reactividad emocional.
Alivio del sufrimiento.
Mayor sensación de seguridad.
Desaparición de los síntomas.
Disminución de recuerdos intrusivos.
5. Para qué sirve la terapia EMDR: indicaciones, usos y límites en la aplicación
La terapia EMDR es especialmente eficaz para trabajar con experiencias que han quedado atascadas en el Sistema Nervioso y que siguen generando malestar en el presente.
Aunque EMDR es especialmente conocida por su eficacia en el tratamiento del trauma psicológico y Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT). Sin embargo, actualmente su aplicación clínica va mucho más allá y también se utiliza para trabajar muchos otros problemas psicológicos y emocionales.
Trastorno de estrés postraumático (TEPT)
Heridas y traumas de la infancia.
Duelo traumático o duelo complicado.
Fobias y miedos intensos, como la amaxofobia.
Ansiedad.
Depresión.
Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC).
Abuso sexual o violencia.
Dependencia emocional.
Dolor crónico: migraña, fibromialgia, endometriosis…
Trauma quirúrgico, violencia obstétrica, parto traumático.
Trastornos del Sueño.
Trastorno de la Conducta Alimentaria (TCA).
Agorafobia.
Trastorno Límite de Personalidad (TLP).
Mejora del rendimiento: preparación psicológica de oposiciones, deporte de alto rendimiento.
La terapia EMDR para la ansiedad es una de las aplicaciones que ha ganado más evidencia en los últimos años.
Es importante saber que EMDR no funciona igual para todas las personas ni todos los casos. Un terapeuta EMDR bien formado y actualizado sabrá evaluar contigo si es el momento adecuado y cómo ajustar el proceso a tu situación concreta.
6. EMDR y la importancia de acudir a profesionales especializados en trauma
El protocolo EMDR estándar fue diseñado originalmente para trabajar con traumas simples y delimitados en el tiempo. Pero cada caso es totalmente diferente, y por ejemplo, cuando la persona ha vivido experiencias traumáticas repetidas, prolongadas o que ocurrieron en la infancia dentro de relaciones de cuidado, el abordaje debe ser adaptado.
Por ejemplo, en casos de dolor crónico o trauma complejo, muchas veces el Sistema Nervioso está mucho más sensibilizado y la ventana de tolerancia es más estrecha. Intentar procesar recuerdos difíciles sin construir primero suficiente estabilidad y recursos puede ser contraproducente o incluso retraumatizante.
Trabajar con trauma psicológico requiere psicólogos con formación específica.
Una gran parte de la respuesta traumática es implícita y fisiológica, implicando Sistema Nervioso, memoria procedimental, patrones corporales de defensa… por lo que el lenguaje consciente no siempre es capaz de reorganizar esas respuestas.
Por eso, insistimos en la importancia de valorar cada caso en individual y construir un abordaje adaptado a las necesidades de cada persona, a menudo integrando otros enfoques como el trabajo con partes (como la terapia IFS), la terapia somática y terapia sensoriomotriz o el trabajo con el apego. Esto nos permite trabajar la estabilización del Sistema Nervioso, integrar las partes protectoras del mundo interno y las respuestas corporales que también guardan la memoria del trauma.

7. Preguntas frecuentes sobre la terapia EMDR (FAQ)
¿Cuántas sesiones de EMDR se necesitan?
Depende de cada caso en concreto. Para un trauma simple y bien delimitado suelen ser necesarias menos sesiones, pero para casos de trauma complejo o experiencias adversas en la infancia, el proceso es más largo. La duración del proceso terapéutico depende de diferentes factores, como la historia vital de la persona, nivel de desregulación emocional, sensibilidad del Sistema Nervioso, si hay o no disociación, recursos internos disponibles, entre otros factores. No existe una respuesta única y desconfía de quien te prometa resultados en un número fijo de sesiones.
¿Se puede hacer EMDR online? ¿Es EMDR online igual de efectivo que presencial?
Sí. La terapia EMDR se puede aplicar online y ha demostrado ser igualmente eficaz, utilizando herramientas de estimulación bilateral adaptadas al formato online. Para muchas personas la terapia EMDR facilita la asistencia a sesión y la conciliación familiar.
¿Se pueden borrar recuerdos con EMDR?
No. EMDR no borra recuerdos. Lo que cambia es la carga emocional y la activación que genera ese recuerdo, puedes seguir recordando lo que ocurrió sin que te desborde.
¿Qué se siente durante una sesión de EMDR?
Las experiencias varían mucho entre personas y entre sesiones. Algunas personas sienten un alivio instantáneo durante el procesamiento, algunas elaboran más a través de imágenes y pensamientos, mientras que otras a través de sensaciones corporales. El objetivo es trabajar dentro de una ventana de tolerancia segura y acompañar al Sistema Nervioso a regularse progresivamente sin que te desbordes.
¿Es necesario hablar mucho sobre el trauma en EMDR?
No, y esto es una de las cosas que más valoran las personas que llegan con miedo a tener que revivir o contar en detalle lo que les ocurrió. En EMDR no hace falta una narración detallada del trauma, y muchas veces ni siquiera es necesario verbalizar el contenido de lo que emerge durante el procesamiento, ya que se puede integrar y procesar la memoria traumática sin tener que hablar constantemente de ello.
¿Se puede hacer EMDR si no recuerdo bien lo que ocurrió?
Sí. Es muy frecuente que las personas que han atravesado experiencias traumáticas no recuerden lo que les ha ocurrido, sientan que tienen los recuerdos bloqueados o no recuerden claramente los acontecimientos. En estos casos estaríamos hablando de disociación o síntomas disociativos. Un psicólogo especialista en trauma va a tener esto en cuenta a la hora de trabajar con EMDR en tu caso y adaptar la intervención terapéutica a tus necesidades.
¿Tienes dudas sobre si el EMDR es para ti?
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Todos los psicólogos del equipo cuentan con un alto nivel de especialización en trauma, trauma complejo y disociación, para acompañar hasta los casos más graves. En nuestra clínica trabajamos el trauma con un enfoque especializado y respetuoso, integrando EMDR, IFS y terapias somáticas de manera individualizada, adaptándonos a las necesidades de tu caso en concreto.
Bibliografía
-Faretta et al., (2021) EMDR and neuroplasticity: Evidence from psychotrauma treatment. Journal of EMDR Practice and Research, 15: 209-220.
-González, A. (2019) EMDR y procesamiento emocional: Trabajando con pacientes con desregulación grave.
-Laorga et al., (2025 ) EMDR desde la investigación: Mecanismo de acción, eficacia comparativa y aplicación clínica. Revista de Psicoterapia, 36 (132).
-Shapiro, F. (2001) Eye Movement Desensitization and Reprocessing (EMDR) Therapy: Basic principles, protocols and procedures. Guilford Press.


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